El derecho animal no se incluye dentro de las esferas legales tradicionales, y es un ámbito de la ley en continua evolución. En otras palabras, los derechos animales recién empiezan a ser reconocidos en algunas culturas, y la legislación al respeto es más bien escasa. Este vacío legal supone una amplia variabilidad en la interpretación de la legislación existente, que deja a cargo de los jueces la última decisión en relación a los casos de presuntas violaciones de los derechos animales.

Pero, ¿los derechos animallamb-739165_960_720es y el bienestar animal son sinónimos? En absoluto. Como se ha mencionado anteriormente, los derechos animales apenas empiezan a ser reconocidos por muchos países, y muchas otras naciones ni siquiera reconocen su existencia en las respectivas constituciones y leyes. Esto condiciona que los derechos animales existentes como tales supongan tan sólo un mínimo básico para su cuidado, lejos de garantizar su bienestar y su vida digna.

El bienestar animal no se limita únicamente, ni mucho menos, a evitar la crueldad y la violencia contra los animales. Cada día, a escala global, se cometen atentados masivos contra el bienestar de los animales y su hábitat, como la deforestación tropical con fines lucrativos, que destruye el entorno de muchas especies de animales en peligro de extinción, sin que ello suponga la violación de ley alguna. El derecho a la vida ni siquiera es reconocido en el caso de los animales domésticos, por no hablar de las especias salvajes o de los animales usados en ganadería, que a menudo sufren flagrantes abusos contra su bienestar y derechos más básicos.

Si una cosa es segura es que aún queda mucho trabajo por delante en materia de derechos animales. En un futuro, no sólo se debe reconocer el derecho de los animales a no sufrir abusos y crueldad gratuita, sino también a una vida digna y a las garantías mínimas de bienestar, independientemente de la especie y la finalidad del animal en cuestión.